Hacia una práctica más amplia

Actualizado: 14 de oct de 2018

En mis más de 30 años de desempeño como pianista acompañante he tocado una enorme cantidad de repertorio: de canto lírico y popular, de música de cámara, y muchas reducciones a piano que a veces requieren de 3 manos o de una rigurosa reducción a la reducción. Casi siempre tuve que estudiar varios repertorios complicados a la vez, y con poco tiempo.

Me encontré con que mi espalda y mi cuello se empiezan a resentir después de una hora de leer una partitura nueva. Si practicaba una obra ya conocida, podía tocar mucho más tiempo sin molestia. A partir de esto concluí que el esfuerzo mental de traducir la lectura en acción junto con la actividad acelerada de los ojos produce cansancio muy luego.

La manera que encontré de sobrevivir esta exigencia laboral fue buscar caminos y enseñanzas para moverme de la manera más económica y eficiente posible: reducir las tensiones innecesarias al mínimo y al mismo tiempo reducir el estrés, la presión interna y la auto-exigencia destructiva.

Me he encontrado con muchas ideas, sabiduría y herramientas que me sirvieron, y que me sirven hoy para compartir y ayudar a los colegas músicos en su camino. He ampliado mi percepción de lo que llamo “practicar” y mi concepto de “técnica”, para abarcar más de lo que solemos entender con estos términos. Obviamente, no tengo ninguna intención de meterme a cuestionar la técnica ya sólida de los colegas o sus hábitos de práctica