El desarrollo motor en los primeros seis meses de vida



La escena sucede en la sala de espera del médico: un bebé de cerca de un año de edad está en un coche con el tablet a 10cm. de la cara, siguiendo los monitos con la mirada vacía. Cuando se acaba el video empieza a llorar, y la mamá se lo pone de nuevo. La abuela, que está al lado, le pregunta: “¿No será mucho?” “Pero es que le gusta, ¿no ves que llora cuando se acaba?”, contesta la madre.

Los estudios dicen que los niños de hoy crecen con mayores factores de riesgo para el desarrollo motor que nunca antes: pasan menos tiempo en brazos de sus padres y menos tiempo en el piso; se encuentran mayoritariamente sobre superficies planas y lisas y no en la tierra; llevan zapatos duros y no andan descalzos; pasan demasiado tiempo solos; reciben poco estímulo propioceptivo y táctil, y están expuestos a una tremenda sobredosis de estímulos auditivos y visuales (ruido ambiental, música constante y la maldición de las últimas décadas: un exceso de pantallas de todos los tipos). En consecuencia, se mueven menos y se encuentran en un constante estado de alerta.

No hay aprendizaje en la vida que se compare con nuestro desarrollo durante los primeros meses de vida. Nacemos sin ningún movimiento voluntario y aprendemos absolutamente todo experimentando, explorando, observando e imitando. Nosotros, como madres y padres, hemos perdido la sabiduría milenaria de cómo acompañar a nuestros bebés en este camino, y además tenemos menos tiempo para compartir con ellos. Por otra parte, nuestra cultura impone cierta urgencia, como si fuera mejor que nuestra hija se sentara y llegara a caminar antes que otros bebés: sentamos a los niños antes de que hayan aprendido a sentarse y los ponemos en andadores antes de que sepan andar. Al focalizarnos sólo en los hitos principales del desarrollo, los privamos del camino de ensayo y error que los llevaría a moverse con gracia y poder. Sí bien todos los niños sanos llegan a ponerse de pie y caminar, la calidad de su motricidad suele ser muy pobre.

El bebé necesita que lo toquen y también experimentar la fuerza de gravedad en distintas posiciones: así genera el mapa cerebral del cuerpo que le permite aprender a controlar sus movimientos. Necesita el espejo de las personas que lo acompañan y a veces una pista que le permita encontrar las soluciones óptimas frente a un desafío. La mayor parte del tiempo sólo requiere de un observador cercano.

El Método Child’Space®, derivado del Método Feldenkrais®, acompaña a los padres en este camino y les enseña herramientas eficientes para ofrecerle al bebé el mejor entorno y los mejores estímulos posibles para su buen desarrollo.

Ver video: http://childspaceargentina.com/mas-informacion/videos/que-es-childspace/


Chava Shelhav, la fundadora de Child'Space

Mis talleres para padres combinan clases de movimiento para experimentar en cuerpo las primeras etapas del desarrollo, con herramientas básicas de habilidades paternales para acompañar y apoyar a sus bebés con seguridad y conocimiento. ¿Cómo tocarlos? ¿Cuándo intervenir, y cuándo dejarlos lidiar solos con sus desafíos?

El próximo taller viene el día sábado 16 de junio de 2018. Para más información visita el evento:

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